25 Nov La realidad de las familias monoparentales en la Comunidad Valenciana
En los últimos años, el acceso a una vivienda digna se ha convertido en uno de los mayores retos para cualquier familia. En el caso de los hogares monoparentales, esta dificultad es aún mayor. Según el informe Los hogares intergeneracionales en España de Funcas, el 38% de las familias monoparentales con hijos conviven con al menos un abuelo, una cifra que triplica la de los hogares biparentales.
Este fenómeno, lejos de ser siempre una elección, refleja una realidad social que afecta directamente a madres y padres que crían a sus hijos en solitario: salarios limitados, alquileres elevados, inestabilidad laboral, barreras para acceder a hipotecas y escasos apoyos públicos.
Vivienda: un derecho cada vez más inaccesible
En la Comunidad Valenciana, la situación es especialmente evidente. Los precios de alquiler han alcanzado niveles históricos y se han incrementado de manera notable en los últimos años. Para una persona que sostiene sola todos los gastos del hogar —alquiler, suministros, alimentación, conciliación y cuidados—, los números simplemente no cierran.
Muchos hogares monoparentales se ven obligados a compartir vivienda con familiares, especialmente con los abuelos, quienes se convierten en un pilar fundamental tanto económico como de cuidado. Esta convivencia intergeneracional, que aumentó con la pandemia, se ha consolidado como una solución frente a un sistema que no siempre cubre las necesidades reales de estas familias.
Los abuelos: un apoyo esencial
Detrás de los datos hay historias reales de familias que dependen del apoyo diario de los abuelos para salir adelante. Ellos aportan cuidados, estabilidad y, en muchos casos, respaldo económico, permitiendo que los niños crezcan en un entorno seguro.
Las provincias con mayor tasa de pobreza infantil son también las que presentan más hogares multigeneracionales. En la Comunidad Valenciana, la tasa de pobreza infantil supera el 30%. Cuando las políticas públicas no alcanzan a cubrir todas las necesidades, es la familia quien sostiene la vida cotidiana de los niños.
Un modelo familiar fuerte, pero poco reconocido
A pesar de que se habla de ayudas para familias monoparentales, la realidad demuestra que muchas familias reciben apoyos limitados. En la Comunidad Valenciana, la mayoría de hogares de un solo progenitor no cuenta con los mismos beneficios que las familias numerosas ni con recursos suficientes para conciliar trabajo y cuidado de los hijos.
Esta situación coloca a madres y padres monoparentales en desventaja. No solo es un único sueldo el que entra en casa: también es una sola persona la que asume la responsabilidad total del cuidado y la educación de los hijos.
Construir una comunidad que proteja a la infancia
Reivindicar mejoras para las familias monoparentales no es una demanda individual, sino un compromiso con el bienestar de los niños. Ellos son quienes más sufren las desigualdades derivadas de la dificultad para acceder a la vivienda, la falta de conciliación o la ausencia de apoyos públicos.
En la Comunidad Valenciana, asociaciones como Famocova trabajan para visibilizar esta realidad, acompañar a madres y padres y promover cambios que garanticen condiciones de vida dignas para todas las familias, independientemente de su estructura.
Hacia un futuro más equilibrado
El crecimiento de los hogares multigeneracionales refleja la necesidad de reforzar el sistema de bienestar. Mientras tanto, las familias monoparentales continúan demostrando gran fortaleza y capacidad para organizarse, sostenidas muchas veces por la solidaridad de los abuelos.
Es momento de que las instituciones reconozcan esta realidad y actúen en consecuencia. Criar en solitario no debería significar hacerlo sin apoyos.
